En la repisa más baja de un mueble guardo 3 cajitas de cartón, cada una es más pequeña que la anterior, son de un color inocente, entre verde y azul turquesa, y todas al abrirlas inundan el aire con olor a rosas.
Dejan salir pedazos, pedazos que a veces cortan, a veces queman y a veces solos se invocan, se escurren através de las ranuras de las tapas y se meten en mis sueños.
Las visito con frecuencia y casi como un ritual, en el cual cierro las cortinas y me siento en la oscuridad, inicio con una sonrisa, sin embargo cada cosa al tocarla abre nuevas heridas o remarca las que me hice la otra vez.
Cada objeto es diferente pero todos me causan dolor, no me acerco a ellos por eso, es sólo porque guardan tu olor. Sólo porque guardan tu olor.
Tal vez lo hago por juego, tal vez por torturarme, pero debo reconocer... que en verdad es por extrañar lo que yo alguna vez fui.
Sintiendo el dolor el recuerdo sigue vivo para mí, y aun siendo cenizas, arden como presumí. Contemplo la flama oscura con la mirada de quien valora un rubí y empato el color con la sangre, que hace años lloré por ti.
Debajo de muchas hojas y de muchas ramas secas,"Las mejores fotos de tu vida" puedo leer en un sobre, ayer me acosté en mi cama y dije cien veces tu nombre.