¿Cambiarías por algo esos ínfimos segundos en que estuviste enamorada de él?
¿La sensación, apenas ituída, de las sábanas frescas bajo tus dedos?
¿Y la sorpresa, interrumpida, para recibir su piel de niño recién bañado entre tus brazos?
¿ O la alegría relampagueante de su olor a espalda desnuda y pantalón para ir a dormir?
¿Tal vez tu débil resistencia a recargar tu rostro en ese cuerpo, llegando al que él llama hogar?
¿Cambiarías a caso la feliz coincidencia de su peso sobre el tuyo,
O la sutil insinuación del gramaje de la pijama que llevas puesta?
Dices que no te gusta enamorarte, porque cuando decides empezar a quererlo él se decide a olvidarte.
¿Pero cambiarías ese atisbo de conciencia en que su amor coincidió con el tuyo?
"Me decía como mi papá le decía a mi mamá mucho antes de que yo naciera. Yo pensé que era una señal."
Y tus ojos brillan recordando ese divino minuto, ahogado entre la cotidianidad de los años compartidos.